El arequipeño que trabajó para la NASA

Jaime Cusi Cuadros

Jaime Cusi Cuadros (Foto:Correo)

Nació para calcular. Hoy tiene 71 años y gracias a su inteligencia, es el único arequipeño que llegó a trabajar en la NASA.

Se llama Jaime Cusi Cuadros, y lo encontramos el jueves, con sus compañeros de la 1ra. Promoción del Colegio Militar Francisco Bolognesi, en un restaurante por el puente Bolognesi, y me dice, podemos conversar 5 minutos.

Suerte. Con 18 años, fue a Lima para trabajar en el Instituto Geográfico Militar de Lima. Yo postulé para dibujante pero me di cuenta que el examen para restituidores podía hacerlo y me cambié.

Cusi recuerda muchos detalles de su vida. Se encargaba de corregir errores de cálculos de fotos aéreas de superficies de 10 km, pero que en el territorio de Arequipa no podían completar. A mí se me ocurrió algo y lo solucioné.

Tiempo después, presentó su trabajo a un austríaco quien lo recomendó a una beca en la Universidad Real de Delf en Holanda. Me lo ofreció, fui corriendo a la embajada, pero salí corriendo de allí porque las becas sólo eran para post-graduados y sólo tenía 2 años de ingeniería civil, señala.

Pero gracias al austríaco fue a Holanda, donde logró completar 22 de 27 prácticas en 3 meses, cuando el tiempo mínimo era un año. Una noche se me acercó un viejito, pensé que era el conserje, pero era el rector, y me ofreció darme un título si seguía haciendo lo que hacía, agrega.

Sus compañeros de colegio, sentados ante una mesa a 5 metros de nosotros, voltean a mirarnos como esperando que termine la conversación, pero Cusi olvidó la advertencia de los 5 minutos y rememora que antes de regresar al Perú, estudió en Suiza y Portugal. ¿Eso no es suerte? me pregunta y se califica como un autodidacta que sabía un poco de geometría analítica y cálculo, pero que recibió el título de Ingeniero Fotogrametrista en Holanda.

A la NASA. Cusi regresó al Perú en 1964 y se quedó a trabajar hasta 1970 cuando le llegó una carta de la NASA.

Aceptó y viajó para encargarse de medir la sangre que se mueve desde las piernas hasta el cerebro de los astronautas, para calcular la reabsorción de los músculos por estar mucho tiempo en el espacio y sobre la pérdida de calcio. Sus estudios fueron aplicados en el proyecto denominado Skyland.

Yo trabajé en la NASA desde 1970 hasta 1988, cuando me dijeron que yo ganaba demasiado, sonríe Cusi.

A mí nunca me importó el dinero, porque yo no puedo usufructuar con lo que se me dio, opina antes que le preguntarámos cuánto ganaba y revela que llegó a la NASA a recomendación de la Universidad de Holanda.

Cusi, con sus 71 años, ahora tiene el hobby de trabajar para Microsoft, probando los programas antes de que salgan al mercado.
Fuente:www.correoperu.com.pe

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