Más millones para rescate de economía de EE.UU.

Cuando el 20 de enero el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ascendió a la Oficina Oval, ya traía un nuevo plan de estímulo para tratar de salvar a la arruinada economía de su país.

Lo que muchos llamaron el principal reto de Obama, a casi un mes de su entrada a la Casa Blanca, se ha consolidado por un monto de 787 mil millones de dólares, pese a que en el último trimestre del año anterior, el entonces gobierno de George W. Bush, promoviera un proyecto superior a los 800 mil millones.

Durante 2008, Bush impulsó varios paquetes de rescate por cientos de miles de millones de dólares, pero hasta el momento no ha habido resultados visibles, destacan los especialistas.

Además, alegan, se estaban invirtiendo fondos sin respaldo productivo para salvar de la bancarrota a las mismas entidades que provocaron la crisis, inicialmente en el sector crediticio.

Finalmente y luego de varias semanas de discusión en las instancias congresionales, la nueva ley fue rubricada a mediados de esta semana por el mandatario y calificada por él como el plan de recuperación más profundo de la historia de la nación norteña.

Mientras, los expertos alegan que se trata, al menos, de una de las propuestas más caras para salvar una economía que aún no se sabe cómo va a salir del hueco al que ha arrastrado al resto de las naciones industrializadas del orbe, y por supuesto, a los países subdesarrollados.

Denver, en Colorado, fue el escenario en el cual se firmó la ley, donde hizo su primera escala el presidente, en varias visitas que realizará a los estados más lastimados por la crisis.

La semana anterior, la iniciativa fue ratificada por 244 votos a favor y 188 en contra en la Cámara de Representantes y por estrecha mayoría en el Senado de la nación.

El mayor tropiezo lo sufrió frente a los republicanos, quienes consideraron excesivo el gasto público y las rebajas fiscales, lo que provocó que Obama no lograra el apoyo bipartidista de conjunto que esperaba.

Aumentar los gastos en infraestructura, la creación de empleo y recortes tributarios serán los objetivos centrales.

La coyuntura, advierten analistas, es una recesión de más de un año que provocó despidos superiores a los cuatro millones de personas.

Durante su intervención previa a la rúbrica, el ex senador por Illinois apuntó que este no es el único remedio para corregir la economía, pero es el principio del fin, para tratar de resolver el problema.

Los expertos consideran que permitirá activar la economía para fines de 2009, pero no creen que surta efecto inmediato, ni frente la pérdida de empleos, acelerada en los últimos meses con las reducciones masivas de grandes compañías en dificultades.

El plan de Obama, considerado su primera gran prueba política, aporta alrededor de 275 mil millones a rebajas fiscales, mientras 150 mil millones se dedicarán a inversiones en infraestructuras.

Ahora, lo más importante en los resultados de la economía y en la vida de las personas, está aún en el marco de la especulación, cuando miles de millones siguen destinados a salvar un sistema enfermo y sin antídoto conocido.

Obama acaba de pasar la prueba, pese a todas las demoras y negaciones de los republicanos, pero aún es precipitado asegurar que con su iniciativa, vayan rumbo a la solución de la crisis financiera.

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