El sur abre las puertas de la prosperidad

Los pueblos del sur del país tendrán otro eje vital para impulsar su desarrollo con la ejecución del proyecto de irrigación Majes-Siguas II, que beneficiará directamente a los productores agrarios de los departamentos de Arequipa, Cusco, Apurímac, Puno, Moquegua y Tacna.

Con el objetivo de ampliar la frontera agrícola nacional, el Gobierno ha desplegado grandes esfuerzos para concluir los estudios técnicos que garantizarán el éxito de esta obra gigantesca, cuya buena pro será otorgada al concesionario ganador este 15 de setiembre.

Más de 50 años han esperado los pueblos del sur de la patria para contar con un megaproyecto de agroindustria, solo comparable con Olmos, Alto Piura o Chavimochic.
Junto con el desarrollo de la gran minería, la construcción de la carretera Interoceánica Sur, la explotación del gas natural, incluyendo la planta que se construirá en Quillabamba, este gran proyecto será un poderoso motor para sacar del subdesarrollo y la marginación a una macrorregión que se caracteriza por sus inmensas riquezas naturales y la laboriosidad de sus habitantes.

El ministro de Agricultura, Adolfo de Córdova, ha dado a conocer que su portafolio, en coordinación con entes estatales especializados y autoridades regionales, se ha preocupado de que la ejecución del megaproyecto no afecte en lo mínimo al abastecimiento de agua para todos los departamentos beneficiados, especialmente la provincia cusqueña de Espinar.

Por el contrario, los beneficios para las regiones sureñas y para el país en su conjunto serán ampliamente ventajosos y permitirán multiplicar las fuentes de empleo y la intensificación de la producción y el comercio, al punto de aportar 500 millones de dólares al Producto Bruto Interno (PBI), según el Ministerio de Agricultura.
Majes-Sihuas ampliará la frontera agrícola en 38,500 hectáreas para beneficio de los citados departamentos. Creará al menos 440 mil puestos de trabajo, 140 mil directos y unos 300 mil indirectos, que redundarán en la mejora de la calidad de vida de los campesinos.

Las obras comprenden la construcción de la represa de Angostura (con una capacidad de almacenamiento de 1,140 millones de metros cúbicos); un túnel trasandino de 18 kilómetros de longitud, y la bocatoma Lluclla sobre el río Siguas. También figuran la derivación Lluclla-Siguas, de diez kilómetros de longitud, y el sistema de riego de aproximadamente 200 kilómetros de canales para la ampliación de la frontera agrícola en las Pampas de Siguas.

Demandará un inversión de 404.7 millones de dólares; el financiamiento es mixto, el Estado aporta 207.7 millones de dólares (57.7 millones corresponden al gobierno regional de Arequipa) y el concesionario 197 millones de dólares. El Perú, país privilegiado por la naturaleza, requiere más que nunca de la inversión y el esfuerzo de sus hombres.

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